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CARLOS RÍOS Y JAVIER PENELAS

Autor: Carlos Ríos y Javier Penelas
Título: José Razzano. De la sombra al protagonismo.
Género: Historia. Biografias.
Colección: Arrabal
Formato: 14,5 x 20,5 cm / 170 pág.
ISBN: 978-987-1159-78-9
Edición: Septiembre 2010
Observaciones: […] El material fotográfico que contienen sus páginas, más la documentación extraída de cartas, postales, partituras, programas, recortes de diarios y revistas y de los discos y catálogos, pertenecientes a su vida y a las actuaciones del dúo Gardel Razzano, demuestran su valía para desentrañar el pasado.
El recuerdo de José Razzano, su personalidad y sus actitudes en la vida, las divergencias que pudo tener con Carlos Gardel como administrador de sus bienes y representante artístico en la etapa de 1925 a 1931. El enojo definitivo del final de la relación, después de una larga amistad y a través de los años. Su reclamo posterior por los derechos autorales de Gardel y el arreglo al que llegó con SADAIC por intermedio de Francisco Canaro.
La preocupación constante por mantener en vigencia la discografía de Gardel del sello “Nacional Odeón”. Y otros motivos que empañaron su nombre y su trayectoria artística. En lo posible todo debe quedar perfectamente aclarado y sin dudas en esta época del revisionismo y para las futuras generaciones que se interesen por el tema. […]
[Eduardo Visconti, en contratapa. Fragmento]



Los últimos años de José
.
Razzano estuvo sus últimos años, al igual que todo el resto de su vida, al servicio de la música argentina y de sus intérpretes. Su casa era un incesante desfile de amigos: entre los más asiduos pueden mencionarse a “Charlo”, Homero Manzi, Emilio Fresedo, José María Contursi, César Felipe Vedani, Aníbal Troilo, Azucena Maizani. Con todos ellos mantuvo una entrañable amistad de por vida. Tantos otros, sin gozar de su amistad, recurrían a él para solicitarle ayuda, a sabiendas de que “Pepe” era un desinteresado benefactor de todos ellos.
Puede citarse, como ejemplo, la carta plena de elogios que le remitiera el poeta José Rial (h), autor de varios tangos que fueron éxitos en la voz de Carlos Gardel:

Mi muy querido Don José Razzano:
Le debo tanto,que no me asiste el derecho de pedirle este nuevo favor; pero me mueve a ello el deseo de que mi obra no desaparezca del repertorio siempre recordado de Gardel.-
A usted se le molesta por generoso y se le pide por bueno. Sabemos que tiene la mano para el bien y el corazón lleno de flores.-
Si no reconociéramos en usted esa virtud maravillosa que le dio Dios, no intentaríamos perturbar su mericida (sic) tranquilidad de hombre de bien, que necesita en justo premio de felicidad descansar de las fatigas de las miles de obras realizadas a favor de los que como yo lo nombran con respeto y lo recuerdan con cariño.-
S/C.-Luna 35.Cap.-
91-4623 José Rial
[…]

ÁNGEL OLIVIERI

Autor: Ángel Olivieri
Título: Historias de Tango
Género: Memorias
Colección: Arrabal
Formato: 15 x 21 cm / 188 pág.
ISBN: 978-987-1159-21-8 / 978-987-1159-43-7
2da edición: 1ra. ed.: Noviembre 2005 / 2da. ed.: Julio 2008
Observaciones: Prólogo de Juan Carlos Esteban // Importante Apéndice Iconográfico, más de treinta fotos, muchas de ellas inéditas, fruto de la labor de búsqueda e investigación del acerbo de la música popular y nacional, del reconocido coleccionista gardeliano Don Ángel Olivieri.






El otro testamento de doña Berta



....................Un día Luisa, esposa de Laurent, me contó algo muy serio de lo que, en esa época, nada sé sabía:
—¿Vos sabés –me dijo– que el testamento que hizo doña Berta no es el único?
—¿Cómo? –pregunto yo–, ¿hubo más de uno?
—Sí. Primero hizo el original donde le dejaba algunas cosas al ahijado, después Defino le hizo firmar l segundo, el definitivo.
....................Si bien nunca pude confirmar ese hecho directamente sí, de manera indirecta. Ocurrió que un día, en forma accidental la hija de Razzano encontró entre unos papeles ocho o diez recibos chicos que usaba Razzano como adelanto de pago, firmado por todos los colaboradores de Gardel. Me los dio a mí y me pidió que se los diera a cada uno de los coleccionistas o a alguno de los muchachos que, en verdad, querían a Gardel. Así lo hice y aparté un recibo para uno de los más importantes coleccionistas del país, por el que siento un gran afecto. Lo cité a mi casa para entregárselo, este recibo estaba firmado por la mamá de Carlitos, doña Berta.
....................Llega a mi casa, se lo entrego y me dice:
—¡Qué alegría que me das! ¡Qué suerte! Ahora con este tengo dos firmas de doña Berta.
—Decime –le pregunto– ¿La otra quién te la dio?
—Cuando te cuente, no me vas a creer –me dice–. Una vez estaba conversando con Adela –la esposa de Armando Defino– en su casa. Él ya había fallecido. Ella me estaba mostrando algunos papeles de una caja que tenía guardada, cuando sonó el teléfono. Fue a atenderlo, a la habitación de al lado y yo, por curiosidad, seguí revisando. En una de esas apareció un testamento. Lo empecé a leer y, justo apareció la señora. Se puso furiosa. Me sacó los papeles de la mano y me dijo, muy enojada: Esto no se puede leer. Y sin más trámite rompió todos los papeles y los tiró al canasto. En eso volvió a sonar el teléfono y la señora fue nuevamente a la otra habitación. Yo me animé a volver a revisar los papeles rotos en el canasto y logré rescatar un pedazo con la firma intacta de doña Berta.
....................Si bien fue importante que lo hubiera rescatado y que no se perdiera para siempre, más importante aún fue que a través de este hecho fortuito hayamos podido confirmar que existieron dos testamentos distintos, como me lo había asegurado la señora de Laurent.

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