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DAVID ANTONIO SORBILLE

Autor: David Antonio Sorbille
Título: Los lugares comunes y otros relatos
Género: Literario. Cuentos.
Colección: Ugarit
Formato: 15 x 21 cm / 80 pág.
ISBN: 978-987-1159-83-3
Edición: Octubre 2010
Observaciones:


[…]
Recordó, también, la música de ese reino de pájaros, y sus cálidos colores que brillaban sobre la cristalina densidad de los espejos de agua: esa fuente inagotable de inspiración, en donde la naturaleza se nutría del verde de la sierra y el azul del cielo, que lo impulsaba a revivir las madrugadas de su juventud, cuando leía sobre la travesía de un hombre que se abría paso, entre la adversidad de un terreno hostil y la utopía tantas veces proclamada.
Ese hombre de intensa mirada, barbado y asmático, con un fusil y un diario de campaña, le había brindado la mística que nunca creyó poseer.
No obstante, ese idealista que imaginó una revolución planetaria, fue acosado por el infortunio y la pesadumbre, que ardieron por igual ante el símbolo de su martirio.
Pero, Ramírez no quiso pensar en la muerte, ni siquiera en el cuerpo ultrajado del Che, en La Higuera, y tampoco en aquel Solentiname, asaltada por los esbirros somocistas.
Entonces, aprendió a controlar sus deseos, desde los más íntimos, hasta los que potenciaban su angustia.
Durante varios meses, su actitud estuvo encaminada a desechar todo lo que lo desagradaba, hasta que lo trasladaron a una pequeña celda, donde pasaba horas mirando un punto invisible en la pared.
Luego, lo torturaron con sesiones diarias de picana, y persistentes interrogatorios que no sirvieron para nada.
La lucha por buscar un sentido a sus actos, era su principal preocupación, en tanto se daba cuenta, que si lo hubieran querido asesinar, ya lo habrían hecho.
Al cabo, su comportamiento no varió, y se mantuvo abstraído, como ajeno al mundo de los carceleros, que se irritaban ante su pronunciada apatía.
Por eso, la tortura no pudo con él, quien también logró disipar, lógicos sentimientos de odio a sus captores.
[…]

EDGAR B. GRIBAUDO

Autor: Edgar B. Gribaudo
Título: Los roedores de la gloria
Género: Literario. Relatos. Cuentos. Reflexiones.
Colección: AntiBabel
Formato: 14,5 x 20,5 cm / 80 pág.
ISBN: 978-987-1159-81-9
Edición: Septiembre 2010
Observaciones:


[…]
—No hagas caso de los que dudan de Homero, me recuerdan a los que no creen en las obras de Shakespeare, pese a que revivió y mejoró algunas tragedias antiguas.
—Pero maestro –quiso interrumpirlo.
Scallo le señaló con la batuta diciéndole que lo dejara terminar y siguió hablando, dirigiéndose a todos para justificar su enojo.
—…esos eruditos de cartón pintado podrían averiguar sus orígenes dudosos o puntear la tierra, porque se habla mucho del hambre mundial, pero cada vez hay menos que se agachan y la siembran; empezando por los hambrientos.
Terminó de hablar y se dejó caer exhausto en un sillón. Lo tranquilizaron con palabras suaves y palmaditas en el hombro igual que a un potro embravecido, para que no volviera a enojarse al pensar en quienes dudan de todo, son cizañeros, usan de inodoro hojas de diario y en primorosos paquetes las revolean y que caigan donde caigan. Una forma de roer glorias previa actuación de las ratas profesionales.
[…]

TOMÁS WHEELER

Autor: Tomás Wheeler
Título: Convalecencia en la isla. Otros cuentos y relatos breves.
Género: Literario. Cuentos. Relatos.
Colección: Mester de juglaría
Formato: 21 x 15 / 180 pág.
ISBN: 978-987-1159-77-2
Edición: Agosto 2010
Observaciones: Un par de cuentos largos (¿o nouvelles?), una decena de cuentos cortos y otros tantos artículos componen este tercer libro editado de Tomás Wheeler. Son obras que muestran el andar y meditar del autor por la senda de los grandes escritores, cuya sombra tutelar acompaña su escritura.
Los artículos de Notas breves, de realización más actual nos permiten encontrarnos con un autor que manteniendo su preocupación vital y social tiene un mayor dominio de su instrumento, y un sólido bagaje literario detrás… muchas obras leídas, masticadas, procesadas y convertidas en material de reflexión, ya que si la poesía reside en su alma de escritor, la filosofía orienta su mirada sobre el mundo.
Lecturas, meditaciones, amor por la escritura, todo confluye para enriquecer la obra de Tomás Wheeler, de la misma manera que la lectura de sus textos enriquecerán al lector de los mismos. […]
[LAG en la contratapa. Fragmento]


[…] Estoy capturando el pasado a través de reminiscencias vagas de la niñez. Mi madre hablaba de ti como usurpadora de su cariño. Decía que mi padre te evitaba trabajos. Eras demasiado joven y hermosa para que la sucedieras en su destino de preñeces y pariciones. «Tan bella es que parirá ángeles» decía a mi padre.
Aquel singular acontecimiento de tu casamiento y mi bautismo en el mismo altar, no fue un buen sino. Mi madre no quería hablar de aquel día, pero finalmente me lo relató: «Todos fueron en los botes a Ibicuy. Tu padre llevó en el suyo a Antonia en traje de novia. El cantaba feliz –le gustaba cantar y lo hacía bien–. Yo tuve que aguardar aquí con las vecinas para el festejo. Había amanecido neblinoso y presagiaba un buen día, un día feliz. Los vimos regresar. El bote de tu padre muy adelante de los otros, con los recién casados y contigo, siempre en brazos de Antonia. Habíamos adornado la pérgola con guirnaldas y flores de papel. Una ráfaga de viento inesperado se las llevó. Las mujeres corrieron tras ellas. No me preocupó eso, ni el rio cambiante que a esa hora del mediodía se había puesto malo. Tan feliz me sentía viéndolos acercarse al amarradero que no reparé en nada. Tu padre saltó el primero y recibió a Antonia que te sostenía apretado contra su pecho. Debió perder el equilibrio y gritó asustada. Entre ambos la sostuvimos y la maniobra me hizo perder el cabo que cayó de mis manos al rio. El bote quedó al garete, llevado por la correntada descendente. El flamante esposo, sonreía dejándose llevar como si fuera una diversión. Tu padre le ordenó que tomara los remos, pero el muchacho inexperto se levantó para alcanzar la popa, haciendo que el bote diera una vuelta del de campana. Ya arrebatado por la corriente, el bote se perdió. Tu padre quitándose la ropa se arrojó al agua para rescatar al muchacho que braceaba sin fuerzas. Lo vimos una vez, dos, tres, hasta que desapareció. Tu padre ganó la orilla y lo socorrimos en tanto que algunos vecinos lanzaron sus lanchas y canoas tras el perdido. Sólo recogieron alguna ropa, un cesto y los remos. […]

NORMA ZUÑIGA

Autor: Norma Zuñiga
Título: Amanecer. Poemas y relatos.
Género: Literario. Poemas. Cuentos.
Colección: AntiBabel
Formato: 14 x 20 cm / 64 pág.
ISBN: 978-987-1159-56-7
Edición: Julio 2009
Observaciones:






Dia de otoño


En este apático día de otoño
la lluvia cae intensamente,
invitando a la melancolía
que siempre trae tu recuerdo.
En este corazón que sabe a hierbas
no cabe ya la pena
de no verte, sólo el
manto de la lluvia
me acaricia… y
no puede olvidarte
aunque lo quiera.
Ya sé que de recuerdos
no se vive, pero yo
vivo a través de tu recuerdo

EDGAR B. GRIBAUDO

Autor: Edgar B. Gribaudo
Título: Más allá que aquí. Maradona no jugaba bien al fútbol
Género: Literario. Cuentos. Relatos
Colección: AntiBabel
Formato: 15x21
ISBN: 978-987-1159-05-6
Edición: Abril 2004
Observaciones: […] …simples bosquejos escritos en épocas distintas, que unidos a Más allá que aquí (o Maradona no jugaba bien al fútbol), son el resumen de mis escasas obras; que necesitarán correcciones hasta quedar bien, o en la nada.
Al publicarlos –forma en la que el escritor pare a sus escritos– tengo la esperanza de que sirvan para algo, quizás, tender un puente desde el prólogo de Cané [en sus Dos palabras] hasta esos talentos que por miedo a la crítica, u otras minucias, permanecen en rincones ocultos.
[Edgar B. Gribaudo, en el prólogo]




El pensamiento y la tacuarita


[…]
2
Durante el otoño y el invierno la gramilla pareció secarse. Más tranquilidad tuvo el pensamiento. La tacuarita seguía visitándolo, pero sentía frialdad en el trato de su amigo; éste, al no precisar ayuda, era indiferente a la visita del pajarito. El desprecio lo enfermó y al poco tiempo murió.
Lo enterraron en un rincón del jardín. Los demás pájaros lo despidieron con gorjeos en sordina, y las plantas dejaron caer hojas y pétalos sobre su tumba, en señal de amistad. No lo hizo el pensamiento porque –dijo– se afearía y no lo mirarían más.


3
Volvió la primavera y la gramilla, ayudada por unos días de lluvia, que le aumentaron las ansias de victoria, tendió sus finas redes hacia su objetivo. Se acercó con sigilo al pensamiento, éste no se dio cuenta del peligro –su altivez no lo dejaba ver el suelo– y cuando sintió que lo asfixiaban, era tarde. Nadie oyó los sofocados gritos de auxilio. Ni el jardinero apareció por el jardín, tenía que secarse la tierra para trabajarla; y su amiga ya no estaba. Así, sin llegar la noche, el ingrato entró a la oscuridad.

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